Autor: JAIME WILLIAMS BENAVENTE
ISBN 978-956-427-021-0
148 páginas
Año: 2026
Entre las muchas motivaciones que han llevado a don Jaime Williams Benavente a presentarnos esta obra titulada La Escolástica, se encuentra la noble intención de rescatar lo esencial de la cultura romana, esto es, su filosofía -heredada de la cultura griega clásica- y, conjuntamente, armonizar esa filosofía con la enseñanza de la revelación cristiana.
Sucede que, inicialmente, algunos autores (Padres de la Iglesia) trabajaban por su cuenta, y en conjunto formaron lo que la historia conoce con el nombre de “Patrística” -tema central de la obra anterior de Jaime Williams-. Pero, a poco andar, aparecieron las Escuelas y, por eso, el esfuerzo que ellas desarrollaron se denominó “Escolástica”. De ahí la decisión de don Jaime de proyectar también el inmenso acervo cultural que se había atesorado en el mundo del Imperio Romano y, a la vez, combinarlo con el que, con notable fortaleza, provenía ya de la enseñanza del cristianismo.
Entre las principales escuelas de la época se encontraban las catedralicias -que se originaron en torno a las catedrales- las cuales, poco a poco, van cubriendo todo el territorio del antiguo mundo romano y del que le sucede cuando éste llega a su término. También, las escuelas que se formaron alrededor de palacios, denominadas escuelas palatinas. Y las que se formaron tanto al interior como alrededor de los monasterios que comienzan a brotar en esa época, con los benedictinos a la cabeza. El primero de estos monasterios inició su labor en el año 529. Ellos se destacaron por el trabajo para recuperar y copiar las principales obras de la antigüedad clásica.
El autor se ocupa de todas estas escuelas a partir del momento en que ellas se integran al orden establecido por Carlomagno, del cual reciben un considerable impulso. Lo importante es advertir el modo en que, rápidamente, se convirtieron en los centros intelectuales más importantes de las naciones que se iban organizando después de la caída del Imperio Romano de occidente; pero, también en el Imperio Romano de oriente, con Constantinopla a la cabeza.
Jaime Williams eligió poner de relieve la figura de los principales maestros que se adentraron en esta tarea precisamente a partir de la llegada de Carlomagno al poder imperial de la época. El empeño de hacer la historia de este esfuerzo es, sin dudas, descomunal, y podrá usted descubrirlo en toda su dimensión cuando se adentre en la interesante y amena lectura de estas páginas.
Con este texto el profesor Williams Benavente da continuidad a los estudios filosóficos, en los que incursionó anteriormente a través de los Tomos I y II de La filosofía del Derecho, así como en La Patrística (T.III), para presentarnos ahora el Tomo IV bajo el título La Escolástica; otra parte esencial de la filosofía cristiana, que ya se encuentra en sus manos.
